Prensa Mppeuct

Artículo de opinión: "Ayer Siria, hoy la Opep, mañana... ¿Venezuela?"

Compartir en Facebook

Roa considera "muy importante alertar constantemente sobre la amenaza que irá incrementándose con la cercanía de las elecciones del 20M, las cuales Washington quiere impedir por el medio que sea".

 

Si hay que definir el escenario internacional, lo definiríamos como un equilibrio inestable. El desequilibrio viene por parte de los EE.UU y su agresiva y guerrerista política internacional.

 

Desde hace una década los EE.UU se han movido en el escenario internacional entre un aislacionismo y un bilateralismo selectivo, sin dejar de utilizar la fuerza para lograr concretar sus objetivos y fines.

 

Sabemos que en el capitalismo es la economía la que mueve las decisiones políticas. Vemos como la política energética de Washington es ejecutada por el Departamento de Estado y el Pentágono. La guerra contra “el terrorismo” o las cruzadas por la “libertad y la democracia” son solo ardides para hacerse con las fuentes y suministros de recursos pertenecientes a naciones soberanas que no han querido “por las buenas” alinearse a los requerimientos expoliatorios del gran capital. Es una política internacional llena de incongruencias en lo que respecta a los DDHH.

 

Se dicen ser los paladines del mundo libre, pero no reconocen, por ejemplo, la CIDH, aunque le suministra dinero. En términos prácticos actúa según los requerimientos de las administraciones estadounidenses cuando su objetivo es desestabilizar algún gobierno latinoamericano. Los casos de Colombia y México son patéticos. Ningún país del continente puede disputarles el penoso récord relativo al número de fosas comunes, asesinato de periodistas y desapariciones. Pero son dos de los conmilitones preferidos a la hora de atacar a Venezuela en materia de DDHH. No reconoce la Corte Penal Internacional, mientras llena el Medio Oriente de crímenes de guerra.

 

El último y más reciente es el bombardeo criminal en Siria. Ahora amenaza a los países productores de petróleo en la OPEP. Actúa de manera brutal y salvaje atropellando a todo aquel que no se pliega a sus propósitos.

 

Según el inestable Donald Trump los precios del petróleo están “artificialmente muy altos y no será aceptado”. Está claro que ya los EE.UU no quieren comprar más petróleo, sino tomarlo sin costo alguno de sus fuentes y si esto significa destruir pueblos y países, no les temblará el pulso.

 

La OPEP llegó a un acuerdo, en el cual el papel jugado por Venezuela fue fundamental y se sumaron otros productores no miembros como Rusia, para recortar la producción, en vigor desde inicio de 2017, con el objetivo de elevar los precios. Este acuerdo está previsto que concluya a finales de año, pero Arabia Saudí, el mayor productor mundial, ya ha indicado que podría prolongarse a 2019.

 

Sabemos que en los EE.UU no manda el Ejecutivo y que el señor Donald Trump es solo un títere secuestrado por las grandes corporaciones energéticas. Muestra de ello es la decisión de Trump de salirse del pacto de la COP 20 sobre la reducción de gases invernaderos.

 

Allí los intereses económicos están detrás de la agenda internacional de la administración Trump. Solamente hace falta que “sus” medios inventen cualquier excusa como narcotráfico, terrorismo o violación a los DDHH para activar la maquinaria homicida estadounidense.

 

Como bien lo ha definido nuestro ministro para la Defensa Vladimir Padrino López, en nuestro país se conjuga un "agresivo plan" que se enmarca en una "ofensiva híbrida de amplio espectro". Todo con el solapado y develado fin de derrocar al gobierno legítimo y apropiarse de nuestros recursos.

 

Aquellos que hablan de “intervenciones humanitarias”, “violaciones a los DDHH” o “ruptura del hilo democrático” no hacen más que descubrir su lado apátrida y colocarse en sintonía con los planes genocidas imperialistas por las sobras que alimentan su fidelidad perruna.

 

Es muy importante alertar constantemente sobre la amenaza que irá incrementándose con la cercanía de las elecciones del 20M, a las que Washington teme y quiere impedir por el medio que sea necesario.

 

Ante la imposibilidad técnica táctica y estratégica de que la oposición interna se articule o genere una propuesta coherente, Trump ha tomado el asunto en sus manos y, al contrario de sus predecesores que prefirieron la manipulación encubierta, este personaje abiertamente amenaza y financia cualquier iniciativa que pueda llevar al colapso político venezolano.

 

Pero como toda acción imperialista, está destinada al fracaso. Venezuela ya no es aquel país dócil dominado por una burguesía entreguista. Aquí hay un pueblo que despertó y sabe cuál es su destino.

 

Ministro Hugbel Roa.-